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Las regiones vinícolas mexicanas se dividen en: ¨ Frescas ¨ y ¨cálidas¨. Se consideran regiones frescas Leer más…
La primera ocasión que se bebió vino español en México fue gracias a la expedición de Juan de Grijalva el 24 de Junio de 1517. En 1524 con las demoras constantes que existían en las remesas de vinos que se enviaban del viejo continente a México el franciscano Fray Martín de Valencia introdujo el cultivo de la vid en México.
La primer comida formal con vino en el nuevo continente la realizo Hernán Cortes el 17 de agosto de 1521, después de su llegada a la Gran Tenochtitlan, nombrando a Don Juan Bello como encargado de las bodegas y el vino de los envíos regulares de España. Don Juan Bello fue así el primer sommelier de América.
Hernán Cortes incluyo entre sus preocupaciones políticas y militares la de promover el cultivo de la vid. Para su ingenio desarrollista y promotor impulso como obligación que a partir del 29 de marzo de 1524 los hacendados plantaran en sus tierras durante 5 años 1000 sarmientos por cada 100 indígenas que residieran en sus dominios, propiciando además él envió de cepas españolas, a fin de injertarlas como uvas silvestres que se encontraban en el país.
De esta manera la viticultura se convirtió en un bagaje imprescindible de las expediciones españolas, la conquista y la colonización propagándose hasta Perú, Chile y Argentina. La dejaron al cuidado de los misioneros jesuitas que elaboraban vinos en los primeros viñedos. En consecuencia el arte ecológico tuvo un gran auge extraordinario en el nuevo continente. Muy pronto México produjo vinos en gran cantidad, dejando así de importar el vino de España.
El estrujado o pisado de la uva se hacía en pilas de piedra muy superficiales, las uvas se vaciaban en esos depósitos. Los indígenas, bien lavados, con el cabellos cuidadosamente recogido y con las manos cubiertas de tela para secar el sudor con un mecate amarrado desde el techó de la bodega a fin de mantenerse en pie sin resbalar al compás de la música del violín y arpa pisaban los granos para obtener el sumo o mosto de la uva, Al final se recogía en bolsas de cuero.
Por ser el vino una parte esencial de la dieta de los españoles, a parte de los envíos regulares de barricas de España, los primeros colonizadores hacían sus vinos descritos anteriormente de las uvas silvestres que abundaban en los márgenes de los arroyos, principalmente en la parte centro y norte de México. Al mismo tiempo se empezaron a utilizar vides europeas.
En 1593, la vinícola Marques de Aguayo fundada por el capitán Francisco de Urdiñola, propietario de la antigua hacienda del Rosario, del poblado de Santa María de las Parras (hoy Coahuila) disponía de viñedos a escala del poblado de Santa María de las Parras (hoy Coahuila) disponía de viñedos a escala comercial y surtía de vinos prácticamente a toda la Nueva España.
El experimento alcanza gran éxito, al grado tal que Felipe 11 tuvo temores muy serios, por intereses de la industria española de la época enfrentada de esta manera con un competidor inesperado. En 1595 prohibió terminantemente la plantación y ampliación de los viñedos en nuestro territorio lo que de paso elimino por mucho tiempo en estas tierras la sana costumbre de tomar vino, según el espíritu celebrado desde el Siglo de Oro que argumentaba que el buen vino limpia los dientes, sana el vientre y alegra el corazón.
Esta orden fue didáctica para toda América sin embargo solo se llevo a cabo en México que era donde residía el Virrey y se hizo caso omiso a la misma en la parte sur del Continente. Esto ocurrió por la dificultad de estar comunicados y la falta de control en esta región por parte de los españoles.
Otro pionero de la viticultura fue Lorenzo García, quien solicitó que le fueran mercedadas las tierras al norte de Santa María de las Parras. En 1626 fundó en estas tierras la bodega de San Lorenzo, a la que destinó extensos plantíos de las variedades traídos por los sacerdotes jesuitas. Cabe mencionar que estas bodegas todavía existen y pertenecen desde 1847 a la Casa Madero quienes en 1870 agregaron a la propiedad la de la Hacienda del Rosario que fundara Francisco de Urdiñola.